19 de enero de 2007

Desfase entre servicios y tecnología

Justo ayer escribía sobre las inconveniencias de la telefonía móvil en España y de las carencias tan graves en cuanto a servicio que todavía se manifiestan todos los días...

La ventaja de estar en el mundillo de la tecnología, al menos desde el punto de vista de la comunicación, es que todos los días te enteras de algo nuevo, tanto para bien como para mal. Pues haciendo el repaso de las novedades en distintos medios, me encuentro que según un estudio de la FACUA (Federación de Consumidores en Acción), el 40% de los móviles siguen recibiendo facturas aún después de haberse dado de baja (!).

No entraré más en detalle sobre este tema, pero me parece increíble que por otra parte haya declaraciones como que el "móvil será el motor del cambio del periodismo online". Es decir, tenemos por una parte la tecnología y sus correspondientes soportes, lo que a grosso modo podríamos llamar el hardware y software de estas innovaciones tecnológicas, pero por otra parte, al menos en el caso de la telefonía móvil, no podemos dejar de lado el servicio, sin el cual estas innovaciones no serían posibles.

A mí entender, hay un desfase muy grande entre estas nuevas innovaciones y tendencias tecnológicas, con la capacidad de las operadoras para brindar un servicio de calidad. No es posible que aún hoy en día España siga siendo uno de los países más caros de la CE en telefonía móvil, y al mismo tiempo nos estemos creyendo que el móvil cambiará el periodismo online gracias a su penetración en Internet.

Primero lo primero... porque si hacer "periodismo digital a través de mi móvil" significará pagar todos los meses una factura de 600 euros, pues qué quieren que les diga, que me regresen el analógico que total, para hablar funciona igual...

18 de enero de 2007

Telefonía móvil, ¿la gran estafa o el gran servicio?

Nadie duda ya de que la telefonía celular sea parte inherente de la vida cotidiana, casi tan latente como la TV, la Radio, el cine, etc... Es uno de esos aparatos que llegó haciendo mucho ruido y que de repente se fue apagando pero sin dejar de crecer, y tanto! que hoy en día hay más líneas de teléfonos móviles que usuarios para usarlas, hablando por supuesto del mercado español.

Pues bien, todo el mundo usa el móvil y no conozco prácticamente a nadie (y esto no es un aforismo!) que esté conforme con su servicio, los que son de Movistar se quieren ir a Vodafone, los que eran de Amena ya no quieren saber nada de Orange y los de Vodafone quieren probar algo nuevo, aunque sea la "mal iniciada" Yoigo. Eso sin nombrar a los famosos "resellers" que ya desde hace un par de años se venían frotando las manos en vista del "gran" negocio que se les avecinaba.

Nadie se puede quejar de la falta de oferta, el problema es que ninguna de las ofertas resulta satisfactoria, pues tarde o temprano terminarás discutiendo, una hora o dos, con un pobre chaval teleoperador que gana una miseria y que encima tiene que tragarse tu letanía de problemas mal solucionados que vienes arrastrando por la mala gestión de esa compañía.

Eso sí, la guerra entre fabricantes de terminales no cesa y hace que todo esto parezca como que no pasa aquí, es decir, que es un problema de otros países menos desarrollados, puesto que si se supone que con los móviles de ahora prácticamente ya no hay límites: videoconferencia, cuatribanda, Internet, mp3, tv, cámaras de no sé cuántos megapixels, cada vez más delgados y más sofisticados, correo electrónico, lector de "feeds", etc... el discutir con un operador por algo tan vulgar como una factura mal cobrada o que no tengo cobertura o simplemente que el móvil tan "fashion" que me han dado, le dura una hora la batería, cuando se supone que con mi móvil podría hackear al pentágono… pues hay algo que no cuadra.

No obstante, hoy, ayer y mañana y pasado mañana, todos seguiremos "portando" nuestros números en búsqueda del paraíso perdido, lo que a las empresas, a la larga o a la corta, les representará un suculento negocio y a los fabricantes... más aún!

15 de enero de 2007

La sin razón

Nunca he sido partidario de las marchas multitudinarias, porque entre otras cosas, no creo que de verdad sirvan para lo que se supone que son convocadas, es decir, cambiar el curso o el rumbo de las decisiones políticas de un país, ni porque creo que sea la forma más adecuada de hacerlo.

No quiero parecer intolerante o antidemocrático, los hay quienes creen en ellas y lo respeto profundamente, pero es decir, ¿no se supone que una manifestación es justamene eso, una manifestación de unidad, de convivencia y de igualdad de posturas ante un evento determinado?

El problema es que una manifestación siempre termina degenerando en una lucha de egos mezquinos, de pulsos políticos, de palabrería demagógica y desgracidamente de manipulaciones mediáticas. Ya sea en México, España o casi cualquier otro lugar del mundo casi nunca hay una sola manifestación, siempre hay dos o incluso más versiones del mismo evento, según la orientación política a la que se pertenezca.
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